LÍMITES · RECUPERAR TU CENTRO
A veces no perdemos a alguien.
Nos perdemos a nosotros mismos intentando no perderlo.
A veces, al intentar sostener aquello que tememos perder, dejamos de escucharnos y empezamos a alejarnos de nosotros mismos.

Nos aferramos. Cedemos espacios. Silenciamos nuestra propia voz. Y poco a poco empezamos a vivir alrededor de aquello que tememos perder.
Hasta que un día nos damos cuenta de que, intentando sostenerlo, nos hemos ido perdiendo nosotros.
¿Cuánto de ti estás dispuesto a abandonar para no perder aquello que temes perder?
Quizá volver a encontrarte no significa recuperar nada. Quizá significa simplemente volver a ocupar tu propio lugar.
Hay un trono que nadie debería ocupar por ti.